viernes, 27 de julio de 2012

Eres un ángel.


Eres un ángel, un fragmento de un dios holográfico que lo contiene.
Y cuanto más bajo hayas caído, y cuanto más dormido estés, más trabajo realizas a favor del autorreconocimiento de ese dios.

Tu única meta es el despertar, y re-conocerte, descubriendo tu impecabilidad y celebrando, en unión con todos los seres despiertos, la vuelta a la unidad, el regreso al todo, la fusión, de nuevo, con tu naturaleza divina.


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
25/07/12

No hay nada que solucionar.

No hay nada que solucionar, únicamente hay cosas por trascender.

En este período de nueva era y despertar, hay mucha preocupación por solucionar los problemas del mundo, fijando la atención en lo que nos parece cruel, o injusto, con la finalidad de liquidarlo. Sin embargo, todo ello es una parte imprescindible del proceso.

Si nos detenemos en ese objetivo, seguimos anclados a este sueño. Desde este punto de vista, da lo mismo que nuestro propósito sea limpiar o ensuciar, la justicia o la injusticia. Todo ello está en el sueño. El único objetivo liberador es trascender cualquiera de estas dos necesidades.  La meta está justo englobando todo ello, fuera del sueño.

La meta es despertar.


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
25/07/12

miércoles, 18 de julio de 2012

Todo se equilibra en el Ser.


Todo se equilibra. Lo que, desde mi humano, considero “yo” y “lo otro”, no es otra cosa que mi Ser distribuido de un determinado modo. Todo es “Lo que Yo Soy”. Todo es mi Ser.


Desde este punto de vista, la Realidad se conforma de ondas en las cuales, al ejercer más “presión” en un aspecto de la realidad que en el opuesto, éste último se manifestará fuera. Será algo que aporte a mi vida otro humano o situación. Porque es lo que yo (humano), no “deposito” en mí, pero, al pertenecer a mi Ser, quien en última instancia Soy, queda relegado a formar parte del exterior de lo que considero “yo”.


Nada deja de existir por no ser asumido, si asumo el otro extremo en la dualidad. Todo es un Todo; por lo tanto, en la medida que  acepto que yo no soy Todo, genero una dualidad de la que tomo una parte, dejando la otra a expensas de ser representada al margen de mi consciencia, de mi dominio.


Son esas las cosas de las que nos sentimos víctimas. Es aquello que, estando fuera, afecta, porque fricciona con lo que hemos decidido que es nuestra identidad, pero es lo que completa al Ser desde el humano que no lo representa en su totalidad.


No hay “yo” y “ajeno”, más que desde la percepción humana. Todo, “yo” y “otro”, es Uno. Y ese Uno es “Yo”.


El cometido de la pareja dañina puede ser favorable para liberarse, y acercarse al alma gemela, el Amor Verdadero.


Si tienes una pareja que sientas que te trata inadecuadamente, que te hace sufrir, mira a ver qué ocasiona en ti su comportamiento. No se trata de que juzgues su actitud, sino de que investigues qué es lo que ésta mueve en ti.

Esta persona es una proyección de procesos tuyos que tienes ocultos. Y la incidencia de su comportamiento en ti te insta a desvelártelos para resolverlos, para trabajarlos e integrarlos.


Una vez logrado esto, te habrás reunido con esa parte de ti misma que, al tener oculta, percibías que se expresaba desde fuera, a su antojo. Entonces, te completarás.


Cuando esto suceda, su presencia en tu vida ya no tendrá razón de ser, ni la de ninguna persona o situación perjudicial para ti. Entonces, quedarás libre para, al fin, poder entrar en contacto con tu alma gemela. Entonces, podrás llevar a cabo, definitivamente, la añorada relación de amor, y sólo Amor.


Para llegar a ello, la propuesta de trabajo es la siguiente:


-          En privado: Busca un espacio-tiempo para analizar “qué ocasiona en ti” cada una de sus actitudes nocivas, y busca el modo de llevar a cabo “eso” por tu cuenta, no para él, sino para ti misma.

-          En su presencia: Ante cada impacto doloroso por su comportamiento, pregúntate: “¿qué actitud mía, con respecto a mí misma, me libraría de esto?, ¿qué tengo que ver en que haya sucedido esta situación puntual?


Y complétate, para que desaparezcan los tratos desagradables, y el sufrimiento (que no es otra cosa que la fricción entre lo que debes integrar  para completarte y tu negación a hacerlo) ya no tenga sentido en tu vida humana.


Entonces, todo se corregirá, y sólo llegará a tu vida lo que aporte Amor, fusión. Entonces, estarás preparada para re-unirte con tu Alma Gemela.


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
18/07/12


jueves, 12 de julio de 2012

Encuentra el punto de proyección de tu vida (Concepto y Ejercicio)


Toda tu vida se recoge en un espacio interior que representa el “punto” de creación de sus elementos y, a su vez, es el “punto” de proyección.


Recoge lo que visualizas con los sentidos, interpretándolo como “tu vida”, y llévalo hasta ese “punto”.


Medita…


Nada de lo que sucede en tu vida es ajeno a tu voluntad. Nada, incluso lo que parece proceder de otras voluntades, lo que viene desde fuera, aquello en lo que aparentemente están involucradas más personas, incluso la sociedad, incluso el mundo…  Porque tú vives tu propia visión autocreada y, por lo tanto, experiencia de ese mundo. Y es de este modo cómo se explica que tú eres el responsable de tu percepción.

Medita… Y encuentra el lugar en el que todo lo que te sucede se gesta. Encuentra cada cosa de tu vida y descubre el vínculo con el desenlace que te beneficia en alguna forma. Esto te llevará al punto de partida de su creación.



Nada que te implique a ti existe sin tu consentimiento. Entonces, en tu consentimiento existe, solapado (inconsciente), un objetivo de tu espíritu para tu alma. Y todo ello se desarrolla a través del humano, en sucesos específicos.


(Espíritu ¾> subconsciente humano ¾>  vivencias específicas del humano¾> alma)

Pero si eres capaz de vislumbrar hacia dónde te guía, de manera beneficiosa, cada situación, cada hecho que se presenta en tu vida, entonces te es posible llegar allí sin la pesadez de los acontecimientos aparentemente impuestos. Entonces, te será posible iluminar el proceso del porqué de su creación,  y desde ese punto podrás anular, incluso revertir, el dolor de llevar a cabo el proceso. Porque de esta manera podrás ir, voluntariamente, hacia donde el espíritu pretende llevar a tu alma, hacia donde tú, desde un nivel de consciencia previamente ignorado, te dirigías para tu evolución, para tu sanación, que es tu liberación.



(Espíritu ¾> consciente humano ¾> vivencias específicas del alma)


Cuando logres, sinceramente, acceder al lugar de creación de tu mundo, podrás descubrir el secreto de lo que hasta entonces habías considerado avatares de la vida, destino o suerte. Desde ahí, en cada “punto” que comprendas, desde cada lugar donde eso ocurra, te verás en la posibilidad de revertir lo que desees, impulsar lo que quieras y vivir una vida feliz y satisfactoria, creando tu realidad de manera voluntaria, y llevando el proceso al que tu espíritu te estaba impulsando mientras lo caminabas a ciegas. Ahora podrás hacerlo  de forma voluntaria y alegre.



Ejercicio

Busca un momento tranquilo, respira profundamente, y céntrate en ese lugar interior hacia el que te lleva tu respiración. Cuando, en esta meditación, diferentes situaciones de la vida pasen ante de ti, acógelas. Vete congregándolas, una por una... Y cuando decidas que el proceso ha terminado, dirígete hacia ese lugar de tu interior donde has ido acumulando todas esas imágenes. Céntrate en él, con todo ello agrupado. Y ¡fíjate!, es todo una sola cosa con diferentes facetas, con diferentes aspectos…



Medita: ¿Qué cosa es?



Céntrate en esta cuestión y sigue atento, tu espíritu te está contestando, sólo permítete escucharle. Cuando lo logres, todas estas situaciones irán perdiendo fuerza en ti. Y en la vida, posteriormente, irán desvaneciéndose hasta desaparecer. Entonces, te abordará un impulso de saldar la deuda que la presencia de estas imágenes te requería, y tu vida se enfocará naturalmente en ello.  A partir de este momento, podrás vivir libremente o “crear” acontecimientos benévolos para transitar tu camino humano.


Respira… Hay un centro en ti donde se congrega el “punto de partida” de tu aparente realidad. Tú mismo lo has creado; está dotado de un sentido, y de ti depende… Sin embargo, el lugar que ocupa todo ello te pertenece, es un espacio vacante en el que por definición sólo existe vacío, y en él sólo encontrarás lo que tú le hayas incorporado.



Respira:

·         Inspira… Mantén la respiración…
·         Expira… Mantente vacío… ¡Ahí está!… ¿Lo localizas?
·         Respira de nuevo…



Graciela Bárbulo
26/06/12

jueves, 5 de julio de 2012

La única forma de lucha probable.


Todo lo que sucede es ilusión. Y, dado que los desastres son ilusión, nadie puede dañarte a menos que estés dentro de ella.

-          Todo lo negativo está dentro de la ilusión. Si quieres vencerlo, sal de esta ilusión.  ¿Cómo?, elevándote, eleva tu nivel de frecuencia y percibirás sin estar involucrado.

-          Ah, pero yo tengo que luchar por las injusticias. Salir es lavarse las manos.

-          Luchar por las injusticias es seguir en la ilusión, alimentándola. Estás dentro de ella o fuera, sea cual sea el papel que elijas.

-          Pero salirse, ¿no es abandonar y permitir la injusticia?

-          Salir es ir soltando energía de esa injusticia creada por todos. Salir es la forma de superarlo, no sólo personalmente, sino en el total.

-          ¿Salir y ver cómo sigue todo sin actuar?

-          Cada ser que salga, es energía no entregada a la “injusticia” de esa ilusión. Cada ser que salga es un aliento para que otros salgan. Piensa que si todos nos eleváramos, no existiría la ilusión, no existiría la injusticia. ¡Vamos hacia arriba, uno por uno, todos…!


(Conversaciones con Xehntea)

Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
05/07/12

miércoles, 4 de julio de 2012

El miedo es un obstáculo entre tu deseo y tu visión del logro.

Cuando imaginas una idea de algo que deseas conseguir, pero te da miedo porque al visualizarlo no logras percibirte como desearías, la diferencia entre tu idea y tu percepción de fracaso está separada por una maraña de creencias falsas sobre tu falta de valía. Estas creencias están tejidas a base de información que te ha ido llegando a lo largo de tu vida, información equivocada, pero que te has creído. Tú has sido quien le ha dado el poder; por lo tanto, sólo tú lo puedes retirar.


El modo de retirarlo es analizando, mientras visualizas la idea del fracaso de tu deseo, los impactos que se representan en tu cuerpo. Mantienes la vista en tu deseo y buscas la frustración, la ansiedad, el miedo…


La realidad es que entre tú y el logro hay un espacio colmado de luz. No se te habría pasado por la cabeza la idea si no fuera así. Todas las brumas que aparezcan ocupando ese espacio son, simplemente, mentiras. Son fantasía. Se podrían eliminar de un plumazo si fuera posible despertar a la verdadera identidad.


Entretanto, mantén la visualización en tu deseo y analiza tu cuerpo. Identifica, uno a uno, dónde se producen los bloqueos y de qué naturaleza son. Adéntrate en cada uno, según vayan surgiendo, conócelo y, si te es posible, viaja hasta el punto de partida, mira a ver dónde se generó y qué personas y momentos estuvieron implicadas en su creación. Al ver esto, se diluye, porque reconocerlo es darle luz, y la luz lo hace desaparecer debido a que son sombras.


Cuando finalices, volverás a mirar hacia tu deseo y te verás a ti mismo llevándolo a cabo, no sólo sin impedimentos, sino con felicidad, placer, soltura, y logrando todo ello también en las personas que pudieran tener que ver con él.


Si, en este ejercicio, no lograras desenmarañar la madeja, intenta averiguar si no es un deseo del ego, porque en este caso se trataría de sombras vinculándose con sombras y lo único que se lograría sería agrandar la madeja que nos separa de todo nuestro potencial.


Graciela Bárbulo
14/04/12

viernes, 29 de junio de 2012

Planos: Material, Emocional y Mental.

En el plano de la materia, dar es cambiar algo de sitio, desde lo propio a lo ajeno. Implica pérdida.

En el plano de las emociones, sólo es posible la entrega a través de la vivencia. Implica ganancia.

Un sentimiento se convierte en tal a través de su proceso de expresión. Retenido puede, incluso, vivirse como lo opuesto a su naturaleza potencial.

Un amor potencial expresado implica necesariamente vivirlo, como mínimo, en la proporción que se expresa y, a su vez, promueve lo mismo de vuelta, de forma que, al expresarlo, se multiplica.

Un amor potencial retenido, estancado, puede vivenciarse, en cambio, como frustración, recelo,… odio.

En el plano de la mente, el sólo hecho de existir una vibración de pensamiento, aún sin su expresión activa, genera su crecimiento. Implica expansión.

En conclusión:

-          Lo material (tierra), al compartirlo, se pierde.
-          Lo emocional (agua), al compartirlo, se multiplica.
-          Lo mental (aire), al vivenciarlo, se expande.
 


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com

26/05/12

miércoles, 23 de mayo de 2012

De la Consciencia de Dualidad a la de Unidad

Todos somos Uno. Provenimos de una realidad más sutil, en una dimensión superior a ésta. En esa realidad Todo vibraba al unísono y cada uno de nosotros era parte integrante de ese Todo.


(En  esa realidad:  “yo” + “los otros” = “Yo”)


Pero sucedió que diferentes unidades de vibración dentro de ese Todo tomaron consciencia de sí mismas. Y entonces sintieron la necesidad de experimentarse. Sabían que no podrían hacerlo dentro de una realidad en la que se es parte integrante de un Todo; la única forma era individualizarse. Por lo tanto, se convirtieron en unidades independientes (Mónadas), centrando la consciencia de sí sólo en esa unidad.


Pero no podían subsistir individualmente en la dimensión en la que cada “yo” es parte de “Yo”. Tenían que llevar a cabo esa experiencia de individualidad en una vibración en la que pudieran separarse del resto. Lógicamente, era imposible hacerlo en una vibración más sutil.


(mayor sutileza => más unión; desgajarse e individualizarse => menor sutileza).


Por lo tanto, la vibración en la que estas unidades de consciencia podrían llevarse a cabo individualmente habría de ser forzosamente inferior que la anterior. 


Entonces la, única alternativa era proyectar sus conciencias de unidad en la tercera dimensión (3D). De esta manera, cada Mónada que tomaba consciencia de sí misma y quería experimentarse como unidad, decidió  proyectarse dentro de la 3D.


En este proceso de proyección, cada Mónada generó un Espíritu. Este representaría la unidad de vida de consciencia individual en la dimensión superior. Este Espíritu, al proyectarse en la 3D, se convertiría, en esta realidad, en un Alma. De tal forma, cada Alma representa la proyección del Espíritu en la 3D.


Este Alma suponía un vehículo que vinculaba al cuerpo desde su “yo” individualizado (Espíritu) hasta lo más denso de la tercera dimensión (tierra).

Así que aquel “yo”, procedente del Espíritu y proyectado a través de un Alma en la 3D, quedaba convertido en Humano. Y este Humano, conviviendo con otros Humanos, se desidentificó de su origen, olvidó que era una proyección, dependiente y amparada por una realidad mayor que él, en una dimensión superior. Y, corriendo un Velo de olvido entre su naturaleza espiritual y él se puso a vivir en el planeta Tierra dando por hecho que su realidad tridimensional era el único componente de su existencia.


Lógicamente, esto le pasó a cada uno de los Humanos. De este modo todos comenzaron a vivir su nueva realidad, echando cada uno su Velo de olvido respecto a su verdadera naturaleza, y auténtico sustento, y se pusieron a buscar los recursos para su supervivencia dentro de la misma dimensión con la que se identificaban.

Su sustentos físicos eran alimento, cobijo, supervivencia, seguridad… Sus sustentos emocionales eran la familia, pareja, amigos… Sus sustentos sociales, nombre, fama, posición, reputación…

Evolucionando, generación tras generación, Humano tras Humano descendiente del anterior, proyección tras proyección representada como diferentes encarnaciones en la 3D, se llegó al momento actual en el planeta Tierra.

Así, los recursos básicos se centraban en el dinero. Para poder contar con ello, era necesario trabajar, Pero el trabajo escaseaba. El hombre tenía que echar mano de la competitividad, de forma que tenía que luchar, compitiendo para conseguir un trabajo para el que había demasiados candidatos, arrebatándoselo, si podía, a los demás. Lo mismo sucedía con su alimento emocional. Tendría que luchar para poder conseguir enamorar a la persona deseada, tendría que luchar también por el sexo, por el reconocimiento social, etc.

El hombre sentía que necesitaba actuar como un depredador material, social, emocional y psicológico. No le pertenecía nada a menos que lo luchara y que a cambio de conseguirlo otros se quedaran sin ello.

Esta era la vida con el Velo echado.

Este es el modo en que el Humano comenzó a vivir dentro de la Dualidad.

Entonces, ¿qué era la Dualidad? La competitividad, el estrés por controlar al otro mientras se lucha por la misma presa, en la intención de conseguir aquello que también pudiera ser suyo. El miedo.

El hombre no era malo, puesto que su procedencia, el Espíritu, se sabía Uno con Todo. Pero la proyección, el Humano al otro lado del Velo, al desidentificarse de su verdadera naturaleza, olvidó que él es Uno con los demás, y consideró a los otros enemigos. Dentro de su actual dimensión tridimensional, su supervivencia como humano dependía de ganar una lucha constante (física, social, emocional, psicológica).

Y tras mucho tiempo, muchas proyecciones (encarnaciones) seguidas, en las que el Alma del Humano comenzó a necesitar volver a “ser parte”, y regresar al origen, los Humanos comenzaron a cansarse del estrés de la competitividad, de la lucha, de la “soledad” y, poco a poco, fueron cediendo poder y sintiendo que eran “algo más”, que no estaban solos realmente.

Comenzaron a soltar instinto de supervivencia y a desarrollar el concepto de Unidad. Así empezaron, algunos individualmente, y otros buscando formar grupos de apoyo y refuerzo espiritual, a investigar, por primera vez, “dentro” de sí mismos. A estas alturas, aquello de lo que tenían necesidad no estaba fuera de su identidad física; todo parecía indicar que había que dirigirse hacia dentro de sí mismos.

Al abrirse esta posibilidad, fueron descubriendo realidades que, por su urgencia de supervivencia tridimensional, habían olvidado.

De tal forma, descubrieron que ninguno era enemigo de nadie. Todo el mundo actuaba por amor, pero en cada caso dirigido a las necesidades propias en su instinto de supervivencia. El que actuaba en contra de otro, no lo hacía sino por un instinto de salvación. Es decir, el daño (al otro) no era la causa, sino el resultado del amor (a uno mismo), como consecuencia de dicho instinto natural de salvación.

La dualidad, por lo tanto, depende de la relatividad de la percepción del individuo. De tal forma, lo aparentemente dual era sólo la interpretación de un orden superior que desde la visión unilateral del humano no se podía percibir por entero.

Pero para liberarse de la interpretación de las apariencias como Realidad, había que traspasar el Velo de la ignorancia (olvido), para así poder recuperar la Visión Superior, aquella que habitaba en el lugar al que realmente se pertenecía. Y esto sólo se podía conseguir retirando la atención del humano, de la Tierra, de la dualidad, de la 3D, de la necesidad de competir, del miedo… Y volviendo la vista hacia el interior, donde reside la Unidad “Yo” de la que el Humano parte, dejar de ser proyección y recuperar el Espíritu dentro del Todo. Es decir, Despertar.

Y éste es el momento del Despertar. Sucede que, con una progresión ascendente, se está llevando a cabo el Despertar de las Almas. Algunas llegaron a este momento de su encarnación con el Velo algo abierto, de modo que siempre han tenido algún nivel de conexión con su Espíritu, y otras están descorriendo el Velo poco a poco. En ocasiones lo hacen en solitario, debido a su requerimiento interior, y en otras ocasiones se unen en grupos de refuerzo, en los que apoyarse en esta iniciativa, darse fuerza y fe, y acompañarse en un mundo que, a medida que emerge en esta dimensión, hace más hostil al que se va abandonando (el de los que no han despertado y, por lo tanto, niegan esa Realidad).

Esto está provocando que el Velo se esté abriendo por varios sitios. Cada Alma que despierta es un trozo de Velo abierto para la humanidad entera. Cada vez más Almas atraviesan el Velo, cada vez más se reincorporan a su Espíritu, y esa Luz que los Velos rotos están permitiendo que se proyecte en el planeta Tierra, en la tercera dimensión, está provocando que otros seres la vean y sientan la llamada de su Espíritus y también despierten, y entonces el Velo se rasga, se abre más, y más Luz entra, que se proyecta sobre los que aún están dormidos. Y algunos se desperezan, y llaman a los otros, y alguno de éstos asciende, y de nuevo el Velo se abre más y aumenta la Luz del Espíritu que se proyecta sobre la Tierra…

Así, cada vez el Espíritu se proyecta más sobre el Humano, y cada vez más despierto está el Humano.

Y esta es la historia a día de hoy. Por eso el Humano está despertando tan rápidamente, por eso está desapareciendo el mundo de la Dualidad y la competitividad. La Luz del Espíritu está consumiendo todo lo que no sea su naturaleza, y el Humano, con su consciencia vuelta hacia su punto de partida, su Espíritu, su Unión con el Todo, está permitiendo la proyección de esa Luz en el planeta Tierra. Se está descorriendo  el Velo. Se están Uniendo los dos Mundos.

Estamos volviendo a Casa, y nos vamos todos…



Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
(Recibido 30/04/12)

miércoles, 7 de marzo de 2012

Yo Soy Luz Pura

Yo soy Luz Pura. Soy la parte de ti que vibra en la Luz.
Cada vez que no sientas apegos, esa parte de ti liberada del mundo material
está ascendida, y es Luz. Vibra en Luz, ve perdiendo la densidad, primero de
los conceptos mentales (no existe el orden de pensamientos más que en el mundo tridimensional),
desinvolúcrate del tiempo lineal y tu mente será mi Mente.

Suelta las emociones que te apegan y atan a las cosas, los
hechos, las personas físicas, y todas esas emociones no desaparecerán: volverán
a su fuente: Amor puro. Entonces, tu cuerpo emocional será el Mío, y tu corazón
será la Triple Llama activada en Amor.

Tu cuerpo físico responderá, como ha venido haciendo desde
siempre, a la información de tu mente y emociones. Ahora lo hará a mi Mente y
al Amor. Sentirás la Ascensión.

Pretendes conocerme, pero marcas una distancia entre tú y
Yo. Sólo me re-conocerás, me Conocerás en ti.

Cuando te vayas acerques a la vibración de Luz, en la misma
medida que lo vayas haciendo, iré siendo una realidad tangible para ti. Hasta
que tú y Yo seamos Uno. Pero en el proceso irás tomando el contacto que deseas
y a medida que te vayas aproximando a esa parte de ti que es Luz, a esa parte
que hoy soy Yo, te irá siendo más fácil y corto el camino. Irás ganando confianza,
ilusión, comprensión… La fe se irá convirtiendo, cada vez más claramente, en Conocimiento,
y se aclarará el camino de regreso a Casa, la vuelta a tu Yo, tu regreso a Mí.

Que tus meditaciones no sean buscarme, sino Serme.


Graciela Bárbulo
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(Recibido 21/01/12)

viernes, 24 de febrero de 2012

Simplemente permitir que suceda.

Crea en tu imaginación la visualización de tu deseo, y lo estarás creando en la mente global.

Que en tu cabeza se haga una burbuja con la imagen viviente de lo que quieres ser, de cómo quieres estar, que ocupe ese hueco que antes era miedo, desconfianza, tristeza…, oscuridad, de tal modo que, aunque no seas consciente de esta imagen, viva allí, impidiendo tu consciencia de esa oscuridad como una parte asumida de tu ser, de tu vida. Entonces, si no desfavorece a nada del universo, crecerá y se hará tu verdad material.

Si lo haces así, todo sucederá de forma natural, como mágico, llegarás a ello sin lucharlo, sin darte cuenta; ello vendrá a ti.

Únicamente es preciso que no ocupes, con ningún pensamiento de negación, el lugar en el que tu visualización se hace realidad (no actúes como dando por hecho la carencia de esa imagen realizada), sólo eso. Ni siquiera es necesario que trabajes con visualización: sólo con no sustituirlo, ¡sucederá!


Graciela Bárbulo
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(Recibido: 04/04/12)

sábado, 4 de febrero de 2012

Frecuencias de Amor y ego

Conversación entre el Ser superior y el humano que soy:

- Ser : Vibrar en la frecuencia del amor. Como el Universo mismo.

“Atraer para construir. Si lo otro, junto a ti, no construye, la frecuencia no es de amor; si vibras en amor, no atraes eso otro.

“Si no vibras en frecuencia de amor, adhieres lo desarmónico. Entonces, generas desarmonía -> falta de amor -> infelicidad, problemas, dolor, sufrimiento…

- Yo: ¿Qué hacer cuando ya lo has atraído?

- S: Vibra en amor y lo otro saldrá despedido: sólo podrá quedarse, mantenerse, si armoniza su vibración en amor.

- Y: ¿Y si lo otro lo quiero?

- S: Si no es armónico contigo, pero está adherido, no es armónico consigo mismo. Si quieres algo inarmónico, es tu ego el que actúa, es el desorden. Si te alineas con tu espíritu, no lo querrás.

- Y: ¿Y si “lo otro” es una persona?

- S: O cambia por resonancia contigo o sale despedido.

- Y: Eso duele…

- S: Al ego, sí.

- Y: No quiero ver sufrir a alguien sólo porque es desarmónico.

- S: Entonces le anclas, le mantienes en baja frecuencia. Sufrir, en este caso, es la puerta a la consciencia, y ésta, el camino a la liberación.

- Y: Pero yo amo a gente inarmónica.

- S: No tienes que amar su desarmonía, sólo a las personas en su esencia.

- Y: ¿Y cómo hago con esa desarmonía?

- S: Óbviala. Dirígete siempre a la esencia, independientemente de lo que exprese su ego.

- Y: Es difícil…

- S: Porque actúas con tu ego. Si lo hicieras desde tu esencia, sería inevitable; su desarmonía ni la verías, sería una cortina de humo.

- Entonces, ¿el ego no es bueno para nada?

- S: Como canal de expresión del espíritu en la densidad, es sólo un canal. El espíritu no se puede proyectar con forma, en la tierra, sin el ego. Por sí mismo sólo es luz. El ego moldea la forma de expresión.

- Y: Entonces, cuando el ego toma el mando, ¿qué ocurre?

- S: Se identifica con el exterior, en lugar de hacerlo con su interior, entonces reacciona, en lugar de responder. Cuando el ego reacciona, asume el mando. Cuando responde, es el espíritu quien se expresa en la tierra.

- Y: Me cuesta cambiarlo…

- S: Es hábito. Habitúate a conectar con el espíritu y fluirá, el ego se adecuará, porque ésta es su razón de ser.

“Mira siempre todo lo exterior desde tu espíritu, entonces actuarás desde ahí, y todo lo exterior resonará contigo. Ayudarás a los demás a liberarse, y te liberarás.

“Cuando el entorno te resulte agresivo y no sepas qué respuesta dar, no des ninguna, pero deja el canal del espíritu abierto, entonces él la dará a través de lo que los demás reconocen como “tú”, o sea, habrás dado la respuesta adecuada.

“Yo siempre estoy en ti, la realidad que eres es subjetiva. Todo tiene niveles de existencia. Déjate ser, alinéate conmigo y sentirás que todo fluye. Relájate, no hay más labor que hacer que “permitir ser”. Únicamente te sientes sola cuando te identificas con tu ego, y eso es una irrealidad: nunca estás sola. Eres muchísimo más grande de lo que vives. Eres Yo. Sólo permítete comprobarlo y, si vibras en la frecuencia del amor, esa será la frecuencia en la que vibre tu mundo.

“Eres Amor. Eres Luz. Todo ello en diferentes niveles. En ambos casos hay una fracción condensada, y es esa la que no se fusiona con el resto. Esto que no se fusiona, si no se reconoce su
origen, tiende a identificarse consigo mismo -> soledad -> ego -> lucha (no fusión). A niveles más altos, no hay soledad, puesto que “lo otro” es también de una naturaleza sutil, de forma que, al acercarse, produce fusión, no impacto.

- Y: ¿Qué hace al ego surgir?

- S: Cuando coge autonomía, y sólo ve lo sólido, el impacto con los otros sólidos le produce sensaciones, y ellas se traducen en sentimientos. En el momento en que existe un sentimiento, surge el deseo de saldarlo; así, si es contrario al amor, es miedo, y esto produce necesidad de
protección, entonces el ego lo traduce en: ira, recelo, temor…

“Piensa en ello, y aplícalo a ti, a los casos de tu vida, de tus momentos. El hecho de reconocerlo en la propia experiencia, libera. Y en el proceso recuerda siempre que Yo Soy el punto de
partida al que lo que existe puede volver y restablecerse. Yo soy tú. Puedes vivir desde Mí. Tú eliges el nivel. Pero el final es la meta. Y siempre llegarán todos los egos a la meta.

“Luz, Amor. Fluye.

“Yo me amo a mí mismo en cada partícula: “desde” y “hasta”. Yo te amo. Estas aquí, conmigo.



Graciela Bárbulo
http://www.gracielabarbulo.com/
(Recibido: 19/01/12)

martes, 10 de mayo de 2011

De la Consciencia de Dualidad a la de Unidad

Todos somos Uno. Provenimos de una realidad más sutil, en una dimensión superior a ésta. En esa realidad Todo vibraba al unísono y cada uno de nosotros era parte integrante de ese Todo.

(En esa realidad: “yo” + “los otros” = “Yo”)

Pero sucedió que diferentes unidades de vibración dentro de ese Todo tomaron consciencia de sí mismas. Y entonces sintieron la necesidad de experimentarse. Sabían que no podrían hacerlo dentro de una realidad en la que se es parte integrante de un Todo; la única forma era individualizarse. Por lo tanto, se convirtieron en unidades independientes (Mónadas), centrando la consciencia de sí sólo en esa unidad.

Pero no podían subsistir individualmente en la dimensión en la que cada “yo” es parte de “Yo”. Tenían que llevar a cabo esa experiencia de individualidad en una vibración en la que pudieran separarse del resto. Lógicamente, era imposible hacerlo en una vibración más sutil.

(mayor sutileza => más unión; desgajarse e individualizarse => menor sutileza)

Por lo tanto, la vibración en la que estas unidades de consciencia podrían llevarse a cabo individualmente habría de ser forzosamente inferior que la anterior.

Entonces la, única alternativa era proyectar sus conciencias de unidad en la tercera dimensión (3D). De esta manera, cada Mónada que tomaba consciencia de sí misma y quería experimentarse como unidad, decidió proyectarse dentro de la 3D.

En este proceso de proyección, cada Mónada generó un Espíritu. Este representaría la unidad de vida de consciencia individual en la dimensión superior. Este Espíritu, al proyectarse en la 3D, se convertiría, en esta realidad, en un Alma. De tal forma, cada Alma representa la proyección del Espíritu en la 3D.

Este Alma suponía un vehículo que vinculaba al cuerpo desde su “yo” individualizado (Espíritu) hasta lo más denso de la tercera dimensión (tierra).

Así que aquel “yo”, procedente del Espíritu y proyectado a través de un Alma en la 3D, quedaba convertido en Humano. Y este Humano, conviviendo con otros Humanos, se desidentificó de su origen, olvidó que era una proyección, dependiente y amparada por una realidad mayor que él, en una dimensión superior. Y, corriendo un Velo de olvido entre su naturaleza espiritual y él se puso a vivir en el planeta Tierra dando por hecho que su realidad tridimensional era el único componente de su existencia.

Lógicamente, esto le pasó a cada uno de los Humanos. De este modo todos comenzaron a vivir su nueva realidad, echando cada uno su Velo de olvido respecto a su verdadera naturaleza, y auténtico sustento, y se pusieron a buscar los recursos para su supervivencia dentro de la misma dimensión con la que se identificaban.

Su sustentos físicos eran alimento, cobijo, supervivencia, seguridad… Sus sustentos emocionales eran la familia, pareja, amigos… Sus sustentos sociales, nombre, fama, posición, reputación…

Evolucionando, generación tras generación, Humano tras Humano descendiente del anterior, proyección tras proyección representada como diferentes encarnaciones en la 3D, se llegó al momento actual en el planeta Tierra.

Así, los recursos básicos se centraban en el dinero. Para poder contar con ello, era necesario trabajar, Pero el trabajo escaseaba. El hombre tenía que echar mano de la competitividad, de forma que tenía que luchar, compitiendo para conseguir un trabajo para el que había demasiados candidatos, arrebatándoselo, si podía, a los demás. Lo mismo sucedía con su alimento emocional. Tendría que luchar para poder conseguir enamorar a la persona deseada, tendría que luchar también por el sexo, por el reconocimiento social, etc.

El hombre sentía que necesitaba actuar como un depredador material, social, emocional y psicológico. No le pertenecía nada a menos que lo luchara y que a cambio de conseguirlo otros se quedaran sin ello.

Esta era la vida con el Velo echado.

Este es el modo en que el Humano comenzó a vivir dentro de la Dualidad.

Entonces, ¿qué era la Dualidad? La competitividad, el estrés por controlar al otro mientras se lucha por la misma presa, en la intención de conseguir aquello que también pudiera ser suyo. El miedo.

El hombre no era malo, puesto que su procedencia, el Espíritu, se sabía Uno con Todo. Pero la proyección, el Humano al otro lado del Velo, al desidentificarse de su verdadera naturaleza, olvidó que él es Uno con los demás, y consideró a los otros enemigos. Dentro de su actual dimensión tridimensional, su supervivencia como humano dependía de ganar una lucha constante (física, social, emocional, psicológica).

Y tras mucho tiempo, muchas proyecciones (encarnaciones) seguidas, en las que el Alma del Humano comenzó a necesitar volver a “ser parte”, y regresar al origen, los Humanos comenzaron a cansarse del estrés de la competitividad, de la lucha, de la “soledad” y, poco a poco, fueron cediendo poder y sintiendo que eran “algo más”, que no estaban solos realmente.

Comenzaron a soltar instinto de supervivencia y a desarrollar el concepto de Unidad. Así empezaron, algunos individualmente, y otros buscando formar grupos de apoyo y refuerzo espiritual, a investigar, por primera vez, “dentro” de sí mismos. A estas alturas, aquello de lo que tenían necesidad no estaba fuera de su identidad física; todo parecía indicar que había que dirigirse hacia dentro de sí mismos.

Al abrirse esta posibilidad, fueron descubriendo realidades que, por su urgencia de supervivencia tridimensional, habían olvidado.

De tal forma, descubrieron que ninguno era enemigo de nadie. Todo el mundo actuaba por amor, pero en cada caso dirigido a las necesidades propias en su instinto de supervivencia. El que actuaba en contra de otro, no lo hacía sino por un instinto de salvación. Es decir, el daño (al otro) no era la causa, sino el resultado del amor (a uno mismo), como consecuencia de dicho instinto natural de salvación.

La dualidad, por lo tanto, depende de la relatividad de la percepción del individuo. De tal forma, lo aparentemente dual era sólo la interpretación de un orden superior que desde la visión unilateral del humano no se podía percibir por entero.

Pero para liberarse de la interpretación de las apariencias como Realidad, había que traspasar el Velo de la ignorancia (olvido), para así poder recuperar la Visión Superior, aquella que habitaba en el lugar al que realmente se pertenecía. Y esto sólo se podía conseguir retirando la atención del humano, de la Tierra, de la dualidad, de la 3D, de la necesidad de competir, del miedo… Y volviendo la vista hacia el interior, donde reside la Unidad “Yo” de la que el Humano parte, dejar de ser proyección y recuperar el Espíritu dentro del Todo. Es decir, Despertar.

Y éste es el momento del Despertar. Sucede que, con una progresión ascendente, se está llevando a cabo el Despertar de las Almas. Algunas llegaron a este momento de su encarnación con el Velo algo abierto, de modo que siempre han tenido algún nivel de conexión con su Espíritu, y otras están descorriendo el Velo poco a poco. En ocasiones lo hacen en solitario, debido a su requerimiento interior, y en otras ocasiones se unen en grupos de refuerzo, en los que apoyarse en esta iniciativa, darse fuerza y fe, y acompañarse en un mundo que, a medida que emerge en esta dimensión, hace más hostil al que se va abandonando (el de los que no han despertado y, por lo tanto, niegan esa Realidad).

Esto está provocando que el Velo se esté abriendo por varios sitios. Cada Alma que despierta es un trozo de Velo abierto para la humanidad entera. Cada vez más Almas atraviesan el Velo, cada vez más se reincorporan a su Espíritu, y esa Luz que los Velos rotos están permitiendo que se proyecte en el planeta Tierra, en la tercera dimensión, está provocando que otros seres la vean y sientan la llamada de su Espíritus y también despierten, y entonces el Velo se rasga, se abre más, y más Luz entra, que se proyecta sobre los que aún están dormidos. Y algunos se desperezan, y llaman a los otros, y alguno de éstos asciende, y de nuevo el Velo se abre más y aumenta la Luz del Espíritu que se proyecta sobre la Tierra…

Así, cada vez el Espíritu se proyecta más sobre el Humano, y cada vez más despierto está el Humano.

Y esta es la historia a día de hoy. Por eso el Humano está despertando tan rápidamente, por eso está desapareciendo el mundo de la Dualidad y la competitividad. La Luz del Espíritu está consumiendo todo lo que no sea su naturaleza, y el Humano, con su consciencia vuelta hacia su punto de partida, su Espíritu, su Unión con el Todo, está permitiendo la proyección de esa Luz en el planeta Tierra. Se está descorriendo el Velo. Se están Uniendo los dos Mundos.

Estamos volviendo a Casa, y nos vamos todos…



Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com

30/04/11

jueves, 21 de abril de 2011

Contactar con el Ser Superior.

Establecer contacto con tu Ser superior es establecer contacto contigo mismo, con esa parte de ti que no está contaminada por las circunstancias humanas. El humano vive formando parte de una sociedad, y en esa sociedad existen unos códigos, una premisas para convivir. Por lo tanto, al crecer inmerso en ella, lo hace identificando su crecimiento con esas señales.

El humano será válido en la sociedad si tiene cultura y un buen nivel económico, será válido entre el sexo opuesto si tiene atractivo físico, simpatía, inteligencia, … Entonces, busca el desarrollo de todas estas cualidades para “crecer”, siendo lo óptimo la opulencia en todo ello.

Sin embargo, todo esto no es sino un compromiso del ego. Esto supone que toda vuestra búsqueda humana es hacia estos objetivos, así, vuestras preocupaciones son todo aquello que aún queda por completar para lograr la perfección en estos aspectos. Todo aquello en lo que el humano piensa, todo aquello de lo que se preocupa la gran mayoría del tiempo tiene que ver con su estatus como miembro de la sociedad, es decir, con el alimento de su ego, con la búsqueda de la culminación económica, social, cultural, intelectual, emocional, estética etc. Por todo esto, el humano convive de manera natural con la envidia, la traición, los celos, el rencor,… Tenlo en cuenta, todos estos logros son auto-excluyentes; en tanto que el otro tenga lo mismo que tú, ya no tienes tanto (si el otro es tan rico como tú, ya no lo eres tanto, si es tan culto, tan guapo, ya tú no lo eres tanto).

Está bien, vives en esta sociedad y es en ella donde tienes que desarrollar tu proceso de vida humana, tridimensional. Pero si tu intención es establecer contacto con tu Ser Superior, entonces tienes que entender que toda preocupación acerca de estos temas tan terrenales, que toda querencia que en lugar de engrandecerse al compartirla, compite con lo ajeno, de modo que te empequeñece que el otro también lo posea (es decir, todo lo que impregna tu mundo emocional y psicológico, por lo tanto tu campo energético, de densidad), crea una capa de impenetrabilidad entre tu consciencia humana y tu Consciencia Superior, entre tu humano y tu Ser Superior, que impide la comunicación.

Para contactar con tu Mente Superior (la Mente de tu Ser Superior) desde tu mente humana, el objetivo en primera instancia es liberar la mente de todas aquellas preocupaciones que en lugar de hacer fluir tu energía, la contraen. La envidia, rabia, odio, competitividad,… crean una capa, una nube, entre tu humano y tu Ser Superior, así que cualquier solicitud de contacto es imposible en estas circunstancias.

Suele ocurrir, además, que los humanos tienden a buscar al Ser Superior justo cuando más turbados están, cuando están impregnados de todas las preocupaciones que aún le alejan más de Él. No es ésta, desde luego, la forma de conseguirlo.

Así que si realmente deseas contactar con tu Yo más elevado, con tu Consciencia Divina, con la Mente Una de la que formas parte, tendrás que hacerlo limpio de obstáculos que impidan que esta comunicación quede bloqueada.

Relájate, perdona, acepta, entiende que hasta lo que no entiendes tiene razón de ser y permítete “Ser”, no busques el contacto, simplemente practica con estas premisas, con todo aquello que te libere de la densidad. Deja de ambicionar lo material, esto llegará de forma natural, deja de competir, ganar es la soledad. Simplemente permite que las cosas sean como son, libera aquellos (y aquello) que llevas a cuestas por no haber perdonado (incluido tú mismo), permite al pasado irse, y ponte a vivir tu vida sin preocupaciones, sin que tu mente se ofusque con estrategias de competitividad que generan bloqueos emocionales, y fluye.

Al tiempo te darás cuenta, no de que te estás comunicando tú a tú con tu Ser Superior, sino de que tu mente es la Suya, que la conexión entre tu mente humana y tu Mente Superior es cada vez más frecuente, y poco a poco irás ascendiendo hasta vibrar más tiempo en la frecuencia sutil de la Mente Superior que en la baja, tosca, dolorosa, densa, del humano. Entre otras cosas, sabrás que es así porque reconocerás el éxito en aquellas cosas que también hacen más grande al otro, y no en aquello que lo empequeñece.


Graciela Bárbulo
http://www.gracielabarbulo.com/
(Recibido: 14/04/11)

sábado, 16 de abril de 2011

Un mensaje de ánimo.

Lo que aparenta ser malo es bueno, lo que aparenta ser bueno, es bueno y placentero. Desde un nivel de consciencia superior, todo lo que eres en esta vida, todo lo que te rodea y te sucede, es perfecto. Es el recorrido hacia tu propio objetivo superior.
La realidad inmensa que eres se expresa en este mundo a través de tu cuerpo y tus emociones.

Todo lo que te sucede en esta vida es el camino a seguir para lo que tú mismo anhelas desde tu espíritu. No existe el castigo, no hay pruebas. Lo que te parece malo en tu vida marca, simplemente, tu camino. Cuando hayas trascendido esa dimensión, lo verás. Todo lo que en apariencia son tropiezos, simplemente definen los límites del camino que tú mismo has decidido andar antes de venir a esta vida. No lo recuerdas. Ni siquiera sabes lo que es bueno o malo. Consideras bueno lo que te permite dirigirte hacia donde tu ego quiere ir y malo lo que no. Eso es sólo la apariencia tridimensional. Cualquier tropiezo es una ayuda diseñada por ti mismo desde una frecuencia más elevada que la de tu vibración humana.

Todo lo que debas hacer lo tienes que expresar a través del vehículo humano que te representa en la tierra. Sin embargo, no necesitas más que eso, y necesitas todo eso para llevar a cabo tu objetivo superior. Todo lo que te sucede, todo lo que te rodea (personas, acontecimientos) no son otra cosa que los elementos necesarios para el logro de tu tarea divina. No tienes más ni menos que nadie. Tienes, como todo el mundo, lo que necesitas para ir avanzando en tu camino hacia tu más sublime objetivo.

Disfruta del recorrido, porque entonces todo se hará más fácil. Si te niegas a andar un trecho que no tiene alternativas, tú mismo, desde otro nivel, te impondrás un elemento que te obligue a realizarlo a la fuerza, y eso sería con dolor. Camina tu camino feliz de saber que vas avanzando hacia la Luz. No te fijes en los de los otros, porque pese a que la apariencia pueda ser diferente, el objetivo es el mismo.


COCREAR


En todo caso, si deseas modificar algún aspecto de tu vida, también puedes co-crear una realidad, pero eso será posible siempre y cuando ésta no te aparte de tu camino. Por eso, cuanto más cerca de tu objetivo estés, cuanto más elevada sea tu vibración, más posibilidades tienes de que se realice tu creación.

Co-crear quiere decir “crear con uno mismo”. No hay otro ser que emita juicio acerca de si es viable o no la realización de tu deseo. Es tu Ser Superior, Tú en una octava superior, quien decide adecuado proyectar o no lo deseado.

Cuanto más cerca estés de tu objetivo, de tu meta, lo cual es lo mismo que decir “cuanto más elevado estés”, más fácil te será co-crear, porque estarás más libre de obligaciones (karma), y el camino andado será ya recorrido de ascensión realizado, así todo lo que no interfiera en tu misión, será bienvenido a tu vida, e interferirá menos cuanto más evolucionado estés.

Así que avanza, y hazlo dentro de la vida más satisfactoria posible. Trasciende lo que se impone y elévate, libérate.


Graciela Bárbulo
http://www.gracielabarbulo.com/

(Recibido: 14/04/11)

jueves, 24 de marzo de 2011

La realización de nuestros deseos.

Cuando tú tienes un deseo, cada célula de tu cuerpo responde inmediatamente dirigiéndose hacia la realización de ese deseo. El proceso que se sucede desde que tus células se ponen en marcha con el objetivo de realizar tu deseo, hasta que esta intención llegue al lugar que llegue, en el tiempo que lo haga, viene definido por todas las capas impresas en esas células a nivel emocional y psicológico, o mental inferior, de las que están impregnadas, y eso depende de lo que tú, como humano, en el proceso de tus vidas, llevas acumulado en tu percepción de la realidad. Esta es la consecuencia de vivir en la dualidad. Para limpiar estas capas que impiden la realización de un deseo de una manera fluida, es necesario trabajar con esta realidad dual, integrando los opuestos dentro de nuestras concepciones emocionales y/ psicológicas de la vida, para integrarlos dentro de la Unidad.

Si yo tengo un deseo de, por ejemplo, conseguir la casa de mis sueños, automáticamente todas las células de mi cuerpo y el universo entero se ponen a trabajar para llevar a cabo la realización de ese deseo. Pero desde el momento en el que estoy ahora, y desde la casa en la que vivo ahora, (es decir, desde quien “soy” ahora), hasta llegar adonde se llegue con ese deseo, se va a pasar por las diferentes capas de ideas preconcebidas (dualidades) que yo tengo.

Es decir, si yo pienso que jamás conseguiré lo que deseo, entonces, automáticamente, genero eso mismo: automáticamente, se desvía la energía que iba dirigida hacia el logro. Si yo pienso que es muy difícil conseguirlo, estoy pasando a través de una capa que lo está haciendo muy complicado. Si yo pienso: “ya, pero es que resulta que para llegar a conseguir algo así, siempre voy a tener que contar con la ayuda económica de ‘equis’ persona”, entonces me las tendré que ver con esa persona, y probablemente si yo además pienso que tengo mala suerte, o las cosas se me acaban complicando siempre que intento lograr algo, entonces voy a atravesar esa realidad.

Desde nuestros deseos hasta la realidad que llegamos a conseguir cuando los proyectamos en el universo, todas las fases por las que se pasa no son otra cosa que las afirmaciones limitadoras que nosotros mismos tenemos impresas en nuestra consciencia, en nuestra esencia emocional o mental. Es nuestra responsabilidad. Si nosotros lográramos eliminar el concepto de dualidad, si supiéramos que tenemos derecho a todo, que estamos aquí para ser felices, si supiéramos que nadie nos va a fastidiar, que todo lo que viene desde fuera con apariencia de negatividad, carencia, oposición, ofensa, lo generamos nosotros mismos, estaríamos libres de tenerlo tan complicado.

Tenemos que saber que la responsabilidad de que se cumplan o no nuestros deseos es nuestra, no existe el factor suerte, con lo cual la garantía de que se lleguen a cumplir deriva de nosotros mismos. Somos los dueños de nuestros logros. Esto quiere decir que podemos solucionarlo, somos los dueños de nuestra propia vida, nadie más es responsable de nuestro destino. Podemos seguir adelante. ¡Somos libres!

Por lo tanto, cada vez que quieras proyectar un deseo en el cosmos, para que se represente esa realidad en tu vida, fíjate bien si el éxito se sucede de manera natural. Y si no es así, observa con qué vas tropezando, porque eso que se representa como obstáculos es justamente lo que tú puedes solucionar para lograr convertir en realidad tus sueños.


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
(Recibido: 22/03/11)

lunes, 14 de marzo de 2011

Vivir en las dos Mentes

La Mente Inferior y la Mente Superior
Desde un punto de vista holístico, se puede afirmar que poseemos dos “mentes”, definidas cada una por la cualidades que se desarrollan a continuación.




- Mente inferior: Tridimensional, visceral. Plexo solar. Dual Entiende que el éxito reside en la competitividad, que no hay posibilidad de éxito sin lucharlo, sin desplazar al otro. Fíjate que en nuestro plexo solar están todas las terminaciones nerviosas, y a su vez viene representado por órganos como estómago, suprarrenales, etc. Vísceras que están muy vinculadas con reacciones inmediatas a inputs.

Ante situaciones, por ejemplo, de sensación de carencia, cabe la posibilidad de que la persona que lo experimenta:

o Tienda a comer más: para llenar el estómago, y así saciarse de manera ficticia de un amor que siente que le falta, para cubrir su carencia intentando engañar a sus emociones, y así procurar tranquilizar en su mente la verdad que le brindan éstas.

o Tienda a bajar la energía, bajar su nivel de consciencia: entonces se centrará en procurar cubrir su carencia con bienes materiales, o buscará el sexo en lugar del amor. Aunque luego sentirá un gran vació porque la mente sabe que esto no es más que un sucedáneo que no cubre la carencia real.

o Tienda a elevar su nivel de consciencia. Es posible que, al encontrar que mirando en torno a sí no encuentra lo que siente que desea, que carece de ello, tienda a “experimentarse a sí mismo”, a intentar comprender por qué esto es así. En este caso, la persona realiza un viaje en dirección hacia su Mente Superior, y entonces además de lograr “comprender” el porqué de su experiencia, encuentra que lejos de no estar sólo, está recibiendo el apoyo del Universo, de Guías que le acompañan, y que posee una realidad más allá del humano con el que hasta ahora se había identificado como única realidad de sí mismo: reconoce un Ser Superior, y reconoce que Éste supone una guía que colabora en su desarrollo, entendiendo que la experiencia del momento referido forma parte del proceso evolutivo de la persona.


- Mente Superior: Multdimensional. Concibe que todo responde a un engranaje del Universo global dentro del cual estamos inscritos.

Ante una situación en nuestra vida que nuestra mente inferior interpreta como problema o desgracia, ascender hacia la Mente Superior equivale a reconocer un proceso evolutivo en nuestro desarrollo.


Podemos, para esclarecer algo más la relación y diferencia de cada una de éstas dos mentes, pensar en situaciones tales como pérdida de empleo, problemas de salud, discusiones y enfrentamientos con personas claves en nuestra vida… Tomando un ejemplo para desarrollar, vamos a referirnos a una separación de pareja.


Ejemplo de actuación de las dos mentes en un proceso de separación de pareja:


Tal vez, desde nuestra mente inferior, visceral, nuestra concepción de esta situación se resuma en el hecho de que la persona en la que habíamos depositados nuestras expectativas de felicidad nos ha fallado. Como nuestra visión es visceral, entendemos que es una persona traicionera, mala, y generamos hacia él o ella sentimientos negativos impregnados de compulsión. Egoístamente, deseamos que le vaya mal (visión dual), porque nos parece injusto estar sufriendo por alguna actuación que nos lleva a un reacomode de nuestra vida. Vivimos el hecho como fracaso, con ira, rencor…

Y como la visión de la mente inferior es dual, sentiremos que hay que pelear por ganar una lucha, entendiendo que es “esa persona o yo”, buscando un desenlace exitoso en detrimento de su éxito, entendiendo que hay que desplazar al otro para conseguir nuestro triunfo.

Pero si logramos, en estas, elevar nuestro nivel de consciencia de la mente inferior a la Mente Superior, reconocemos, de forma natural, que la experiencia que estamos atravesando, lejos de ser un trauma, es un escalón dado en nuestra evolución, y que forma parte de un engranaje del universo en el cual estamos inmersos, un universo que evoluciona, y nosotros con él.

Así, lo que antes era un problema, ahora es una oportunidad, lo que antes era enfado y rencor hacia el otro, ahora es reconocimiento de una labor que colabora en nuestra evolución, y lo que antes era sufrimiento, ahora es entusiasmo por avanzar, por evolucionar.

Pero la cuestión es que, incluso reconociendo esto, y logrando realizar el acenso hacia dimensiones superiores, vivimos, aún así, la experiencia personal, es decir, a niveles del ego, en la mente inferior. Esto no podemos omitirlo.


La cuestión es, por lo tanto, lograr vivir en los dos niveles de consciencia, en las dos mentes. Esto sólo se puede realizar de forma alternativa. Por lo tanto, no podemos reprimir nuestra ira, rabia, enfado,.. sólo porque reconocemos una visión superior que justifica una experiencia. Aún reconociendo ésta otra visión, nuestro plexo solar, nuestro ego, tridimensional, pasa por experiencias viscerales a las que hay que atender también. Tal vez sea un hecho que la otra persona nos hiere, nos trata de modo que consideramos inaceptable. Y es real que esto nos conduce a la necesidad de expresar lo que surge de nuestra mente inferior. Y es por ello que ¡tenemos que hacerlo! Tenemos que soltar, no reprimir, expresar la ira que sentimos, enfadarnos, etc. Porque reprimir estos impulsos que surgen en nuestro plexo solar, dañaría nuestro cuerpo. Por lo tanto, la cuestión es, una vez llevado a cabo este proceso de liberación, ascender a la Mente Superior para realizar el trabajo de reconocimiento de nuestra evolución, contemplarse como parte de un Todo, saberse apoyado por el Universo, y seguir adelante con el trabajo interno a realizar. Tras ello, el trabajo práctico se irá revelando por sí sólo.


Entonces, la cuestión es poder vivir en los dos niveles de consciencia, en las dos mentes. No negar ninguno. Pero saber que podemos bajar para vivir la faceta de humanos, definida por nuestra mente inferior, y también ascender cuando queramos, cuando tengamos que desentrañar el sentido de algo que nos suceda y requiera de nuestra atención para equilibrar nuestros impulsos negativos, para liberarnos cuando nos sintamos atrapados en las emociones negativas de nuestro ego.


Graciela Bárbulo
www.gracielabarbulo.com
(Canalizado 18/01/11)