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jueves, 26 de noviembre de 2015

Sí que puedes, sí


lunes, 22 de junio de 2015

El Proceso de Creación Personal.


Creamos con nuestra imaginación. 

Sí. Pero, ¿por qué sucede?

Porque somos mente, y la vibración de ésta, generando imaginación, lleva, de forma natural, a la condensación de lo imaginado. 

Así que todo lo que vemos en nuestra vida, con nuestros sentidos, no es otra cosa que la condensación de una mente que actuó previamente a la representación de las formas que ahora percibimos. 

Ahora bien, en el momento en que imaginamos con nuestra mente humana, dado que para esto contamos con los únicos recursos de nuestra experiencia acumulada (memoria de condensaciones, los elementos ya conocidos), estamos creando “más de lo mismo”, dando vueltas, con diferentes nombres y situaciones, a las mismas experiencias. 

Aquí el reto es salir del círculo vicioso. 

¿Cómo? Dejando actuar a nuestra Mente Superior.

En una vibración más sutil que la de la mente humana, estamos en contacto con la Mente Superior. Esta Mente es Creadora (así como la humana es reproductora). De tal forma, si “apagamos” nuestra mente humana y dejamos paso a la Mente Superior, estamos permitiendo que una nueva opción surja. Cuando hacemos esto, abrimos la posibilidad de salir del círculo de acontecimientos; en este momento, estamos permitiéndonos ascender al siguiente nivel de vibración, dando un salto cuántico a nuestra línea de vida, para abrir una nueva realidad personal en un nivel de vibración, y por lo tanto de realización, felicidad y amor, Superior, en el que nuestra realidad se irá adecuando a nuestra auténtica naturaleza. 

Así que, si deseas salir de una línea de acontecimientos que te tienen atrapado, apaga la percepción de todo ello y sigue centrado en tu mente, pero sin relacionarte con ningún pensamiento que aparezca flotando por ella. 

En un momento dado, una luz que automáticamente sabrás que no es de tu mundo, se mostrará para ti, y te abrirá el camino, ofreciéndote la imagen de su realidad, colmando tus dudas e impulsádote hacia tu felicidad, ofreciéndote trascender esta vida sin morir, y reencarnar en el mundo soñado. 

Graciela Bárbulo



sábado, 14 de marzo de 2015

Dar.

La materia prima de lo que quieres crear en tu mundo sólo puede provenir de ti.

Así que si quieres crear abundancia, mira antes si en tu interior tienes desarrollada esa cualidad, si eres abundante, dentro de tus posibilidades actuales contigo y con tu entorno. 

Si quieres crear amor, mira antes si expresas amor en tu realidad actual. 

Si quieres que el universo sea generoso contigo, mira antes si eres generoso, dentro de tus recursos actuales, con las personas que están en tu mundo. 

Si quieres éxito personal, mira antes si tienes autoestima.  

Pero no te engañes. Dar no es entregar con vistas a obtener algo a cambio. Dar es un acto natural que incita a ofrecer a los demás aquello que necesitan para cubrir sus expectativas, por el gusto de hacerlo. Dar es realizarse en el acto de dar en sí. 




Cuando el deseo cobra vida propia.


lunes, 9 de marzo de 2015

Desde Dónde.

No es LO QUE haces,
es desde DÓNDE lo haces

lo que definirá su cualidad y, por lo tanto, sus consecuencias.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Mente y Emoción.

Mente y Emoción


La emoción es estática, y es magnética. 

La mente es dinámica, y es eléctrica. 

En el momento que sientes una emoción, comprobarás en tu cuerpo que se activa algún centro. 

En el momento en que visualizas mentalmente, comprobarás que se forma una imagen. 

En ambos casos se genera acción. 

La emoción activa el centro hasta ese momento en reposo, otorgándole la cualidad de atracción. 

La mente activa los átomos que configuran la imagen recreada.

La primera actúa en tu campo energético, la segunda en el cosmos.

Ambas actividades, por separado, tienden a desaparecer cuando la conciencia se aparta de ellas.

Sin embargo, si deseas crear una “realidad” con el ánimo de atraerla a tu vida, debes unir ambas acciones: la emoción, activa, vinculada con la imagen visualizada. 

Entonces, estarás viajando, en primera instancia, hacia esa creación visualizada mentalmente y, por la misma fuerza de atracción de la emoción, la estarás proyectando en tu vida. 

Olvídalo cada vez que trabajes este proceso, pero insiste encontrando momentos para realizar este vínculo dinámico de nuevo, y pronto tu creación consciente formará parte de tu realidad.


Graciela Bárbulo 




lunes, 11 de agosto de 2014

Enamórate de tu sueño.

Enamórate de tu sueño. 

Mientras sea sólo un sueño vago, surgirá en cada imagen y se irá borrando en cada olvido. 

Cuando te enamoras de tu sueño estás creando el molde para que él venga a ti. 

No busques un sueño para encajar con tus circunstancias; el sueño no puede ser racional. Busca tu sueño desde el corazón, y las circunstancias irán amoldándose a su entrada. Si de verdad te enamoras de tu sueño, todo lo que ahora existe en tu vida, contrario a su representación, se reconfigurará para que éste tenga un lugar privilegiado en ella. 

No crees en función de una necesidad actual. Crea en función de tu demanda interior.

Piensa en todo aquello que conseguiste en tu vida aún sin que nada indicara que pudiera suceder. Recuerda qué sentías antes, en referencia a ello, pero también con relación a ti. ¿Cómo te sentías, más tarde, respecto de la idea de haberlo conseguido?

Cuando tu mente esté libre de conflictos, cuando tu sueño no dependa de un orgullo, de un dolor, de una revancha, de una deuda, de una necesidad de demostrar…, estarás directamente en contacto con tu corazón. Es en ese momento que si te detienes a observar más allá del sueño dentro de tu visualización, podrás percibir un velo que se va haciendo cada vez más fino y transparente. Entonces entenderás que el sueño es algo que ya está potencialmente creado, pero separado de tu vida por la carencia de una fuerza de atracción. Como consecuencia, te percibirás a ti misma y a tu sueño, uno junto a otro, cada vez más cerca, y entenderás que la “otra parte” se va configurado a expensas de la intensidad de tu enamoramiento (amor + entusiasmo) hacia ella, que genera así mismo, de manera automática, la misma fuerza de cohesión hacia tu realidad. 

Cuando tú imaginas, una “cosa” se crea en el éter, que tiende a diluirse. 

Cuando tú te enamoras, una imagen se conforma en tu vida y pasa por el proceso de integrarse a ella como semilla, para ir germinando de modo que desplace todo lo que no es compatible con ella. 

Simplemente, enamórate primero y sueña después. Entonces, todo fluirá hacia ti para tu realización más profunda. 



Graciela Bárbulo