martes, 12 de mayo de 2015

Mascarada.

Le quité la máscara al personaje que me aterraba, 
al que me enervaba, 
al que me ofendía,
al que me hostigaba, 
al que me juzgaba…
Y en cada caso, me la iba poniendo, frente al espejo. 
Y en cada caso me reconocí.

Le quité la máscara al personaje que me amaba, 
me la puse
y me reconocí.

Mientras, 
decenas de almas cómplices
quedaron, inocentes,
libres de máscaras,
ante mí, 
inocente,

libre de máscara.



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