lunes, 6 de enero de 2014

Tú nunca has sido este personaje.


Tú nunca has sido este personaje.

Quisiste experimentarte, y lo decidiste hacer a través de las emociones. Para ello necesitabas un juicio (una mente), y todo esto no podía existir sin una densidad, y un argumento, donde proyectarse.
 

Al igual que cuando ves una película te identificas con un personaje, y como consecuencia te sumerges en él, esto que consideras realidad es una película, pero tú no estás en el personaje, ni siquiera en la película. Por lo tanto, en cualquier momento puedes salir de la apariencia de estar.
 

¿Cómo?
 

Dándote cuenta. Esto es, deshaciendo la emoción y, como consecuencia, saliendo de la ensoñación.
 

Nunca ha existido realmente tu personaje, por lo tanto nunca han existido, tampoco, los otros personajes. Ahora bien, sí existen, indefinidamente, todas y cada una de las entidades que una vez se proyectaron en tu película. Sus proyecciones han aparecido en algún momento de tu vida, y algunas, desaparecido más tarde, también. Sin embargo esa es sólo la apariencia, nadie fue nunca su personaje.
 

Todos estamos unidos más allá de la película que necesitamos para desarrollar un intrincado argumento; por lo tanto, nadie puede, ni podrá nunca, desaparecer, porque nadie nunca estuvo ahí.
 

Siempre estamos todos. Nunca falla nadie. Si vives a través de la proyección, tal vez encuentres carencias, pero esta no es la realidad. Deja de tomar palomitas compulsivamente, apaga la película y verás Quién Eres, junto a todos los que Son.
 

 
Graciela Bárbulo.
05/01/14

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