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jueves, 20 de agosto de 2015

Sueños en Sueños

Cuando, dormido, sueñas, lo que sucede es que creas un espacio inferior a tu mente dentro de ésta.

Este espacio donde se desarrolla el sueño es mental. Tú cuerpo no está ahí pasando por las aventuras que sueñas. Todo se desarrolla en una mente más pequeña que la de tu humano, con sus propias leyes. Mientras estás en el personaje de tu sueño, estás encerrado en las aventuras que se desarrollan en torno a ti, sin tener posibilidad de modificar nada.

Sin embargo, si tu sueño fuera lúcido, podrías intervenir en él y cambiar cualquier cosa. ¿Por qué? Porque quien estaría interviniendo no es el personaje sumergido en la mente, sino el personaje de mayor vibración, dentro de cual se ha creado éste, con su propia mente, mayor que la del sueño, dentro de la cual se ha creado ésta.

De tal forma, podemos intervenir en un nivel de fantasía únicamente desde ‘más arriba’ que él.

Ahora bien, tú, como humano (personaje de mayor vibración), tienes una vida, con sus propias leyes y circunstancias particulares. Y algunas de estas circunstancias representan un problema para ti, pero no sabes modificarlo. ¿Por qué? Porque, del mismo modo que el personaje del sueño no podía intervenir en éste desde su posición, inmerso en el mismo sueño, formando parte (uno) con él, tú no puedes intervenir en tu propia realidad.

Y en ambos casos se trata de una misma cosa. Esta realidad en la que yo escribo este texto y tú lo lees es, de nuevo, mente. Nada es más real de lo que lo es para ti.

Si es todo mente, ¿de dónde surgen los pensamientos? Los pensamientos son partículas de esa misma mente. Del mismo modo que una nube está compuesta de partículas de agua en constante vibración, así el mundo mental está compuesto de partículas-pensamiento. Y éstas, como las partículas de la nube, viajan dentro de la nube-mente, dentro del sueño. Ellas flotan y muestran sus múltiples aspectos, pero tú tienes sólo un ángulo de visión, de manera que percibes únicamente un aspecto en particular.

¿Cómo me libero de los pensamientos? Saliendo de la mente.

¿Entonces esos pensamientos son míos? Depende qué consideres que eres tú. Si estás dentro de la nube-mente, te pertenecen, porque has configurado tu imagen dentro de ellos, con ellos, de ellos. Y éstos son los que te dan vida e impulso para tirar hacia un lado o hacia el otro.

¿Entonces, en ninguno de los dos casos existiría el libre albedrío? No, si eres el personaje de dentro. Sí, si te observas desde un nivel superior que esté fuera y lo envuelva.

Es decir, si tú, en tu sueño dormido puedes lograr una lucidez tal que te haga comprender que es un sueño, te pones en contacto con el humano que sueña. Entonces, otorgas a este humano la consciencia de saber que “en su interior” se está produciendo una fantasía. Y, desde este punto de vista, puede intervenir, porque esta fantasía es más pequeña que él.

Del mismo modo, como humano, también eres un personaje dentro de una nube-sueño, rodeado de pensamientos que se adentran en ti y te impelen a moverte en una dirección determinada, a tener diferentes emociones, sensaciones y pensamientos. Pero todo ello es inconsciente; está dirigido de manera automática. Sólo es posible que el humano salga de estas circunstancias si permite a una mente superior tomar conocimiento del sueño. Y esto sólo puede suceder si, como personaje humano, despiertas. En ese momento, abres tu sueño a tu mente superior, y le permites conocer tu sueño, tus circunstancias, tus temores, tus deseos… Y es desde aquí que el ser superior al humano ya puede observar, que está en disposición, siempre bajo solicitud del personaje, de proveer a éste de todo lo necesario para que se lleven a cabo los cambios que desea/necesita.

¿Y esta Mente Superior está, a su vez, confinada a una visión ilusoria, con unas circunstancias y pensamientos específicos? Sí, pero su nivel de vibración está liberado del sufrimiento. Se trata de una Mente Multidimensional, de forma que el tiempo y el espacio no existen para su personaje (tu Ser), puesto que en su vibración todo es Aquí-Ahora. De tal modo, se ve cualificado para proveerte, como humano que sufre conflictos, de un cambio de circunstancias instantáneamente, aunque dentro del mundo mental del humano (es decir, tu vida) tardarán en suceder, puesto que tienen que representarse bajo las pautas que impongan las leyes de tu mundo vibratorio. Y en tu mundo, de tiempo-espacio, lo que ya existe a un nivel de vibración más elevado necesita configurar unas circunstancias que le permitan su materialización.

Pero lo que sí es seguro es que toda petición, si no se contradice por el camino, es, no sólo respondida, sino mantenida. Y la realidad inferior, hacia donde se haya proyectado, acabará representándola.

¿La conclusión? Despierta. Toma conciencia de que todo tu mundo es una fantasía. Si sufres por algo que no puedes modificar dentro de las leyes del mundo creado en tu mente, recuerda que existe una versión superior a ti que envuelve todo lo que vives y sientes que eres. Abrete a ella y permite el contacto de los dos niveles, de las dos conciencias. Cuando este contacto esté realizado, ambas conciencias estaréis interesadas en lo mismo; pero ella puede proveértelo, cuando tú sólo no puedes.

Tú eres el personaje que está en el sueño que duermes por la noche y, de la misma forma, eres el Ser en el que estás dormido. El personaje de tu sueño puede abrir un canal hacia fuera del sueño y ponerse en contacto contigo. Tú puedes abrir un canal desde lo que llamas “mi mundo” y ponerte en contacto con tu Ser. Más de lo que tú puedes hacer con el personaje de tu sueño puede hacer tu Ser contigo, porque cada vez que ascendemos de nivel vibratorio liberamos presión.

En todos los casos estamos dentro de mentes, con sus pensamientos. ¿Que diferencia los pensamientos del Ser de los tuyos como humano? Los tuyos son restrictivos e impositivos mientras estés dormido, es decir, creyéndote tu vida. Los del ser son liberadores e independientes (es decir, no se imponen). La Mente del Ser abarca más dimensiones que las tres de tu mundo, y esto implica libertad y falta de opresión. El Ser es, en todo momento, lo que quiere, y también su mundo está bajo su orden. Y fuera de tu mente, dentro de la Suya, ningún pensamiento de tu vida te abrumará; todos serán creativos, amorosos, saludables, armoniosos, y de abundancia.

El Ser Superior se durmió, pero Él, al igual que tú, no se puede despertar a sí mismo. Así que si ya te has cansado de Su sueño, sólo puedes despertarle tú. Él, entonces, te dará la posibilidad de modificar tus circunstancias o, mejor, de ir saliendo de éstas de manera acorde a las leyes de tu mundo.


Graciela Bárbulo


Imagen: “Unión Divina”, de Frejdun Rassuli 

lunes, 19 de enero de 2015

Horizontes y culpa. Conversación con el Ser Superior.


S.S.: Tú me ves a mí como lo óptimo de ti, y es correcto. La perfección de ti misma es la puerta de salida, y será la puerta de entrada a la consciencia, de nuevo.

Humano: Así que para volver a elevarme tengo que ser la perfección de mí misma. 

SS: Sí, en todos los niveles, pero no necesariamente en tu mundo social. Lo tienes que ser como concepto de ti misma.

Humano: ¿Y eso qué implica?

S.S.: Liberación. Tú viniste a vivir la experiencia que tienes a tu alcance, y en su recorrido hasta ella, lógicamente, te has impregnado de la vibración del mundo en el que te sumergiste y, como consecuencia, generaste en tu campo mórfico personal una serie de reacciones. Así que tienes la conjunción de lo que eres en primera instancia, el holograma del lugar específico en el que ingresaste, y tus reacciones a todo ello. 

Tus reacciones han estado siendo naturales. Surgían de la diferencia entre lo que Eres y lo que pudiste expresar, y en ese proceso se fueron creando desajustes en tu campo. 

Humano: ¿Qué es lo que me produce dolor?

S.S.: El reajuste. No es que para despertar haya que sufrir como tal. El desajuste previo resulta placentero, porque viaja en sentido favorable hacia tus objetivos personales; ahí te vas acomodando para llegara a lo que deseas. Pero llega un momento en el que tu campo tiende, por naturaleza intrínseca, a volver a sí mismo, entonces se produce rechazo y, con él, dolor, porque no hay voluntad: se entiende como renuncia, puesto que tu único horizonte sigue siendo el que una vez modificó tu campo. 

Humano: ¿Y cuánto tiempo dura el dolor?

S.S.: Hasta que tu despertar sea suficientemente grande como para que tu horizonte sea volver de nuevo al hogar. 

Humano: ¿Qué pruebas tengo que pasar antes de lograr esto?

S.S.: Ninguna. Sólo soltar, desprenderte de lo que no es tuyo. El dolor no es tuyo, es de tu personaje. Si te desprendes de él, ya no habrá más sufrimiento.

Humano: Quiero vivir aún algunas experiencias.

S.S.: Lo sé.

Humano: ¿Sufriré más?

S.S.: Dime, ¿su horizonte potencia el ego o el espíritu?

Humano: Ambos… El ego porque es un deseo personal, y el espíritu porque no es egoísta en el sentido de discriminatorio ni excluyente.

S.S.: Tus deseos son la forma que le deseas dar al viaje a casa. No te costará realizarlos más allá de lo que te cueste soltar los campos vibratorios que aún tienes adheridos. 

Humano: ¿Cómo lo hago?

S.S.: Libérate de la culpa. Aunque la presión externa sea fuerte, libérate del personaje que se siente atacado por las manipulaciones egoístas, o la lástima por los otros, y estarás recuperando la forma de tu verdadera naturaleza. Entonces, a partir de un punto, tu vida ya no será soltarte, porque lo que reste se soltará solo, de forma natural. 

A partir de ahí, todo lo que represente presión externa para mantenerte en el estado de sometimiento o de sufrimiento se desprenderá suavemente. Entonces ante ti se irá abriendo un abanico de posibilidades cada vez más ancho. Podrás elegir, no tendrás que luchar por nada; elegirás entre lo que tengas ante ti, disponible. 

Humano: ¿Cómo me libero de la culpa? Ha sido mi educación. Está afincada en mí, y aún permanecen en mi entorno personajes que me la refuerzan constantemente.

S.S.: No luches psicológica, emocional ni físicamente. No uses el verbo, ni imágenes de los otros. Simplemente siente que eso que ellos tejieron en ti es de ellos, no tuyo. Y cada vez que actúen con esa parte de ti, quítatela, como se quita un abrigo. 

Humano: ¿No me puedo ayudar de visualizaciones?

S.S.: Si te sientes agredida, visualiza esa agresión dentro del campo de la persona que pretende emitirla hacia ti, no la recojas, ni siquiera para desecharla. En el momento en el que recoges eso, sea para lo que sea, ya es tuyo, y eso es lo que la persona busca, es su forma de estar vinculado, descansando de sí mismo. 

Humano: ¿Lo lograré?

S.S.: Sí, cuando puedas no sentirte responsable del dolor que el otro se produce a sí mismo, cuando respetes el proceso de dolor del otro sin prestarte a formar parte de él. No confundas ayudar con vincularte. 

Humano: ¿Y cuando los ataques no son directos, sino sutiles?

S.S.: Actúa de la misma manera. Ellos puede que no sean conscientes de lo que hacen, porque también forma parte de su estructura mórfica, pero tú sí lo sabes. 

Humano:  Los discierno claramente, si estoy en mi centro, en forma de sensación. Si no es así, salta el resorte. 

S.S.: El resorte es la programación de tu campo. La sensación es la realidad. La sensación sutil, esa que no pasa por el intelecto, es la vía más clara que tiene el humano de conectarse con la realidad. Déjate llevar por ese instinto y, sobre todo, no te sientas culpable. La culpa es la trampa. 

Humano: ¿Qué es la culpa?

S.S.: Temor al castigo, pensar que si no te dejas castigar por las circunstancias te sobrevendrá un castigo superior e ineludible. Y nada superior quiere castigarte. Todo lo superior sólo vibra en amor, así que cuando sientas que no puedes convivir con el amor en una situación, permítete actuar en base a esa sensación. Y sumérgete en aquella situación en la que sientas que el amor puede fluir libremente en ti. 

Humano:  Y los demás, ¿que pasa con ellos entonces?

S.S.: Aceleran también su proceso de despertar. Les permites encontrarse en la situación en la que pierden su horizonte; entonces tienen que elegir entre sumergirse más profundamente o cambiar de horizonte. Pero esta segunda opción no la tendrían si no dejaras de apoyar su estructura mórfica, que les ata al sufrimiento también a ellos. 

Tú, en este caso, has estado siendo una cura, un alivio intermitente. Te entregabas para ser engullida, y así ellos se alimentaban y tú te desgastabas. ¿Quién ganaba? 

Humano: Nadie. 

S.S.: Exacto. 

Humano: Gracias.

S.S.: Soy Amor contigo. Siempre te apoyo en tu proceso, no estás sola. Aunque veas tiempo pasando sin que nada suceda, se trata únicamente de la percepción de tu dimensión de espacio-tiempo, pero todo está ya configurado para que pises una nueva tierra para tu beneficio, y así será con todos aquellos, cada vez más, que están perdiendo su norte ilusorio para volver al hogar, y aún se encuentran, como tú, en el espacio vacío que une ambos estadios. 

El camino del nuevo horizonte, independientemente de la apariencia percibida con los sentidos físicos, es correcto. Y aunque aún muchas veces no sabéis reconocer el amor no humano, si cerráis los sentidos físicos lo percibiréis. Estáis siendo atraídos por la fuerza magnética del amor. Y es ineludible. Caminadla sin culpa, porque es genuina. 


Graciela Bárbulo
15/01/15


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Poema del Ser Superior al humano

Yo no te espero,  

te contengo.
Todos y cada uno de tus actos
viven en pliegues de la Realidad que Yo Soy
por entero, atemporalmente,
mientras tú eres secuencialmente.


No soy lo que no transitas,
tú forjas al transitar.
Yo me descubro en tu andar
porque Yo Soy potencial infinito y eterno
y tú creas, en mí, realidad concreta en un tiempo.


No temas.
Tú no me mueves.
Yo Soy.
Y tú, seas lo que seas, donde seas,
eres en Mí.
Por lo tanto,
siempre puedes volver la vista hacia
dentro
y deshacer el engranaje creado,
salirte
y crearte de nuevo en otro tiempo,
en otras circunstancias.


Yo no te espero, te trasciendo.
No vamos juntos, vas en Mí.
Pero cuando te canses
acude a tu interior
y toma contacto Conmigo.
En tu interior mora la inmensidad
de lo que Eres.
No busques fuera.
El infinito está dentro, y es en el exterior donde se encuentran los límites.


Así que, cuando te sientas cansado,
entra en ti,
descubre el ilimitado potencial que Eres,
y sabrás que Eso Soy Yo.
Entonces, descansa,
descansa en Mí.
Cierra tus sentidos a las fronteras de la forma, entrégate al potencial indefinido,
y te convertirás en eso mismo.
El mundo acabará y tú serás
todo y nada en concreto.
El mundo cesará sin tu atención,
porque es en ella donde vive,
y entonces
todos los límites desaparecerán.


Descansa en mí sin percibirlo.
Sé,
y serás Yo.
Entonces Yo seré tú,
y tú y Yo seremos Uno dentro del potencial indefinido


hasta que quieras,,
de nuevo,
activar tus sentidos
y seguir caminando un tiempo,
un lugar,
unas circunstancias
en Mi Esencia.


Pero no olvides que Yo te sostengo,
me respiras,
me configuras,
y nunca estarás más allá
de lo que no eres.


El mundo que deseas
está modelado de la misma Sustancia
que el que te disgusta.
Los diferencia tu sentimiento previo,
que se mantiene hasta el final y confundes
con el resultado de la experiencia.


Siempre, hagas lo que hagas, donde lo hagas, y seas lo que seas, eres Yo
y estás en mí.
Y tú modelas la naturaleza de todo ello.


En ti está cómo seguir modelando, y el qué.
Yo te sustento y te acepto.
Decir “te amo” es pequeño.
Tú Eres en Mí. Y así será siempre,
hasta que seamos,
indefinidamente,
de nuevo,
Uno.




Graciela Bárbulo
05/11/13