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viernes, 11 de diciembre de 2015

Al crear, creamos también el opuesto

Para Crear hay que ser también la otra parte del deseo.
No creamos solo un extremo. 
La realidad, 
dual, 
se erige sobre un total diseccionado en dos opuestos.

Graciela Bárbulo


sábado, 14 de marzo de 2015

Todo lo que te sucede.


Todo lo que te sucede a ti, sucede desde ti.





Dar.

La materia prima de lo que quieres crear en tu mundo sólo puede provenir de ti.

Así que si quieres crear abundancia, mira antes si en tu interior tienes desarrollada esa cualidad, si eres abundante, dentro de tus posibilidades actuales contigo y con tu entorno. 

Si quieres crear amor, mira antes si expresas amor en tu realidad actual. 

Si quieres que el universo sea generoso contigo, mira antes si eres generoso, dentro de tus recursos actuales, con las personas que están en tu mundo. 

Si quieres éxito personal, mira antes si tienes autoestima.  

Pero no te engañes. Dar no es entregar con vistas a obtener algo a cambio. Dar es un acto natural que incita a ofrecer a los demás aquello que necesitan para cubrir sus expectativas, por el gusto de hacerlo. Dar es realizarse en el acto de dar en sí. 




martes, 27 de enero de 2015

Crear realidad desde el recuerdo.

Cuando evocamos un momento dichoso, generamos en nuestro campo emocional la misma sensación del recuerdo. Ésta crea una realidad privada de idéntica naturaleza, muy cercana al yo mas intimo. A medida que mantenemos esa sensación, la proyección intima se va expandiendo, y se va proyectando en una realidad muy cercana pero mas amplia. Tal vez evocábamos un momento en que nos sentíamos muy amados; entonces, con esa sensación, miramos al ‘otro’ y éste nos sonríe. De nuevo nos retroalimentamos de esa nueva imagen que mantiene nuestra sensación, miramos mas lejos, y un entorno más amplio y general se vuelve amable y generoso a nuestros ojos.

Así vamos creando un mundo, cada vez más extenso, que es el reflejo de nuestro sentir, de nuestra vibración. 

Llega un momento en que ésta es nuestra nueva realidad, la cual ha conjugado una serie de elementos con los que interactuamos, y a eso lo consideramos nuestra vida. 

Si te fijas, en tu experiencia vital no estás usando todos los elementos que la vida te plantea. Tu vibración selecciona unos cuantos y cierra la atención a otros. Estos elementos no están juntos formando una unidad: se unifican en ti, se los lleva tu atención, cuya cualidad viene determinada por tu vibración. Pero ahora mismo puedes mirar detenidamente, enfocar lo que siempre habías obviado y elegir nuevamente. Para ello sólo tienes que dejar de vibrar como lo has estado haciendo, y conectarte con la vibración que te vincula con ‘eso’. Lo otro, lo anterior, desaparecerá entonces para tus sentidos, de modo que dejará de existir.


Graciela Bárbulo